No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por
la tarde. He aquí una expresión totalmente falaz, digna de ser pronunciada por alguien que no se dedique más que a banalidades
fútiles. El lunes es, sin dudarlo, el mejor día de la semana, el día en que,
después del descanso, se acomete al mundo con mayor energía, con toda la
ilusión, con total empuje, con la fuerza necesaria, en el cuerpo y el espíritu,
como para mover el destino rompiéndolo por el eje. ¡Loor y gloria al lunes!
Vaya; aquí vuelven los de la bata
blanca. ¡Pobres!, se creen que estoy loco.
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