Le faltarán, al menos, un par
de centímetros para alcanzar la barra del trapecio, calcula Juan. Es igual, no se desespera;
sabe que terminará consiguiéndolo; sabe que dos centímetros no es nada, es una
miseria; sabe que con una buena alimentación, con ejercicio y con una voluntad
férrea crecerá lo suficiente como para alcanzar y superar esa barrera; lo sabe.
Además es plenamente consciente de que el tiempo juega a su favor, tiene toda
la vida por delante, aún es joven, lo sabe. Su afán de superación es enorme;
carecer de piernas es solo un pequeño hándicap; lo sabe.
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