A nadie se le ocurrirá que solo quiso volar, como antes,
como siempre, pero ¿a quién le importaba? al fin y al cabo Juan era tan solo un
niño, muy imaginativo, si, muy inquieto, de acuerdo, inaguantablemente
travieso, es posible; pero, a pesar de su corta edad, tan solo cuenta con siete
años, tiene una única pasión, ¡volar!
Al principio hacía gracia la
tontería del niño; como cuando se hizo aquellas alas de papel hace un par de
años; como el pasado Mayo cuando quiso montar un taller en el garaje para
fabricar un avión de madera. ¡Pero ya es la tercera vez que tienen que ir a
buscarle al aeropuerto!
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