Este se va a enterar de lo que vale un peine,
mascullé para mis adentros, y raudo como el viento me abalancé sobre mi futura
víctima, alto, esbelto más bien, a mitad de camino entre la mediana y la
tercera edad, trajeado, elegante, sombrero negro,…
– Usted perdone, seguro que está
buscando un peine, apuesto que necesita uno, o tal vez un cepillo. Permítame
que le enseñe, tengo de todos los modelos y colores, - le empitoné todo de
corrido, sin dejarle siquiera pestañear.
– mire, de alisado especial,
ahuecador de doble púa, profesional con púa de nailon…
– Lo siento amigo – me
interrumpió quitándose el sombrero y enseñando su brillante y reluciente calva.
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