Pintando aquellos extraños bisontes una
y otra vez, sin saber que significaban, ni porqué
los pintaba; era una fuerza superior que me inundaba, me oprimía, me
obsesionaba; tenía que pintar, constantemente, en cualquier soporte, bisontes,
pintar, …
—
Y a éste, ¿qué le pasa?
—
No lo sabemos doctor.
Le han traído anoche; le encontraron desnudo, en la azotea de un edificio, como
le ve, pintando bisontes. No habla, no ha dicho ni una sola palabra; nadie le
conoce; la policía no ha conseguido identificarle; no se explican cómo ha podido llegar hasta allí.
—
¡Vaya, vaya! Un
auténtico misterio. Todo un reto para empezar la semana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario