(Relato presentado al III concurso de relatos hiperbreves Ma Non Troppo "La siguiente la pago yo"9
En alguna
ocasión cae en nuestras manos, más bien bajo nuestra mirada, alguna noticia de
esas que, no sé bien por qué, te llaman la atención, te intrigan, te hacen
parar un poco más sobre ellas, leer algo más que el titular e, incluso, hasta
te echan a volar la imaginación.
Hoy me ha pasado
algo parecido. He leído que “Japón está en vilo por un veterano periodista y un
emprendedor inexperto”. A lo mejor es culpa del título, que se parece al de una
película de serie B de las que ponen en Antena 3 los sábados por la tarde.
El caso es que
profundicé, bueno, no muy profundo, simplemente me leí la noticia completa y me
enteré que se trata de dos tipos que han secuestrado los del EI amenazando con
matarlos en caso de no paguen un millonario rescate, etc. En principio nada
nuevo; desgraciadamente la historia está jalonada de hechos similares,
secuestros, asesinatos, guerras, peticiones de rescate,… Lo que realmente me
impactó de la noticia es que, de uno de los secuestrados, el periodista, hablan
hasta la saciedad; lo cuentan absolutamente todo; saben cuándo fue a Siria,
cuándo tenía pensado volver, qué día, en qué avión, en qué estaba trabajando en
el año 2011; qué si era un profesional entusiasta y entregado a la causa de la
justicia; saben que su mujer recibió un correo electrónico en noviembre
anunciando el secuestro; que dejó grabado un vídeo antes de emprender el viaje;
vamos, es que, a pesar de que el tipo tiene ya cuarenta y siete primaveras,
hasta sus profesores universitarios se acuerdan de lo buena persona que
era; no me extrañaría lo más mínimo que
alguno saliera en la versión nipona del Sálvame contando alguna anécdota de su
época estudiantil. En fin, se ve que por un colega se hace lo que sea.
Pero ¿Qué pasa
con el otro? ¿Qué nos cuentan del “emprendedor inexperto”?. Pues muy poca cosa.
Parece que lo único que tienen claro es que es viudo de cuarenta y dos años;
pero no tienen idea que estaba haciendo en Siria, si iba o si venía; si vendía
armas a una facción rebelde o si le estaba sacando fotos a los bosques de pino
de Alepo; si es medio periodista, o medio doctor, o medio lo que se le ocurra
en ese momento. Incluso dicen que es posible, que puede ser, que quizás
estuviese montando una empresa de seguridad. ¡Ni repajolera!
Así puestas las
cosas que quieren que les diga; yo lo veo clarísimo. Se trata de Joaquín, un
celador interino de la seguridad social que se quedó en paro por culpa de los
recortes en sanidad; cobró el total de la prestación por adelantado, lo empleó
en hacerse la estética - de ahí que parezca japonés - y en comprar un billete
de avión a cualquier parte del mundo donde poder buscarse la vida, porque aquí
lo veía más bien crudo. Hasta se cambió el nombre; se puso Yukawa, que es una
cosa a medias entre el Yokim que le decían en el pueblo y el Chewbacca de la
Guerra de las Galaxias, del que siempre fue un friki.
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