(Concurso Cadena SER. Primera frase obligada)
El mensaje era claro, conciso, breve y letal: no insistas, decía, no supliques, no implores ni llores, ni patalees; no te rebeles a tu sino, a tu destino; afróntalo con gallardía, con coraje, con la cabeza alta. La vida tiene estos sinsabores, estas certezas, estos finales. La vida se acaba y llega el momento en que tienes que encarar a la muerte de frente, mirándola a los ojos. Lo sabes, eres totalmente consciente de ello, no debes tener miedo alguno. Ya es la hora, vamos, mírame a los ojos y dame la mano. Vamos.
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